viernes, 11 de junio de 2010

Comunicación y educación

La comunicación es un proceso que se encuentra presente en todo momento de nuestra vida. La educación implica procesos de construcción de significados que tienen como base la comunicación, entendida ésta como el conjunto de recursos personales, psicológicos y pedagógicos que los profesores utilizan o pueden utilizar en su relación con el alumnado; con el propósito de que desarrollen determinadas competencias. Para lo anterior se requiere establecer un ambiente de trabajo cargado de sensibilidad y afectividad, que ayude a los alumnos en su crecimiento personal, aunado a la existencia del conocimiento psicopedagógico de la práctica pedagógica diaria para que se realice verdaderamente un proceso de construcción de significados en un clima de libertad de pensamiento, acción y expresión.
Ante el predominio de los medios de comunicación consiste en contribuir a la formación de personas críticas, creadoras, capaces de reconfigurar y buscar el verdadero significado de las imágenes y símbolos; de tal manera que cada niño, joven y adulto sea capaz de construir la realidad que le permita el desarrollo y la realización profesional y personal.
Es necesario que los profesores reflexionemos sobre cómo se produce el proceso de comunicación, de tal manera que asumamos que la enseñanza se articula múltiples formas de expresión desde el lenguaje propio, el de los otros, la informática, los medios masivos de comunicación, o sea, la comunicación en su totalidad.
Para que se dé el proceso de comunicación se requieren los siguientes elementos: la fuente, el mensaje, el medio o canal, el destino y la retroalimentación. Esta última busca asegurar la eficacia del proceso comunicativo en dos direcciones, o sea, verifica la forma en que el destino recibe el mensaje y su proceso de apropiación.
Cuando el proceso enseñanza aprendizaje concibe la retroalimentación , esta se constituye por tres elementos básicos:
1. La información de lo correcto e incorrecto.
2. La delimitación del porqué está correcto y el porqué incorrecto
3. Delimitación o enfoque de alternativas de solución o estrategias de mejoramiento.
Para que la comunicación ocurra, y la persona a quien se dirige, comprenda el mensaje, es necesario utilizar signos. Hoy se da mucho énfasis a la comunicación como generación de significado. Si compartimos los códigos y utilizamos los mismos sistemas de signos, hay mayor semejanza entre nuestros dos significados para el mensaje. Se contemplan las siguientes categorías de signos: icono, índice y símbolo.
En el primero, el signo se parece de alguna manera a su objeto, se ve o se oye parecido; en el segundo existe un lazo directo entre el signo y su objeto, tienen una conexión real y; en el tercero la conexión del signo con su objeto es resultado de una regla o un acuerdo.
Durante el proceso de comunicación el receptor o perceptor es la persona que conscientemente recibe, interpreta y responde los mensajes provenientes del medio en el que está. El comunicador o emisor es quien produce y transmite el mensaje a través de códigos que conoce el perceptor. Los medios o canales deben ser los mejores y estar en óptimas condiciones. La comunicación maestro – alumno debe ser “Comunicación Horizontal” ya que ninguno de los dos debe estar en condiciones de superioridad con respecto al otro.
La comunicación que se da mediante los medios masivos de comunicación no es cara, es indirecta, transmitida a través del espacio y del tiempo. Aquí el emisor y el receptor están unidos por un medio tecnológico: televisión, radio, imprenta, periódico, fax. Por otro lado, el uso pedagógico de las nuevas tecnologías en la educación obliga a la interactividad; que se puede dar a través de teléfono, fax, Internet, correo electrónico, correo tradicional. Los mensajes que se articulen a través de estos medios deben ser bidireccionales para que refuercen la retroalimentación y la libre participación de los estudiantes con sus profesores y entre ellos mismos rompiendo barreras de espacio y de tiempo.
Todos los actores del proceso de aprendizaje deben intercambiar roles, y estar sintonizados alrededor de los saberes establecidos y de las posibilidades de formación. Cuando los profesores elaboremos los materiales, lo debemos hacer pensando en los alumnos y en las posibilidades de una mejor comprensión de los saberes, las actividades de realizarán a través de la reflexión pedagógica.
Las relaciones pedagógicas que se establezcan tanto en las aulas presénciales, como a distancia y a través de la educación virtual entre profesores y estudiantes y estudiantes entre sí son actividades intrínsicamente culturales, en donde se debe priorizar el respeto y tolerancia a la diversidad, ya que inciden profundamente en la calidad de la educación y en el desarrollo humano de todos los partícipes. Asimismo, no se debe olvidar que en el proceso de comunicación los comportamientos no verbales juegan un papel fundamental.
En cuanto el significado y sentido de la mediación pedagógica, es esencial reconocer a la mediación educativa como un espacio amplio de reflexión y de trabajo, así el concepto de mediación pedagógica afirma que toda práctica educativa, puede ser llevada a este terreno, por lo tanto es preciso por parte de los docentes, una revisión y análisis, desde esta perspectiva, de cada uno de los medios y materiales que se utilizan para la educación; para verificar que verdaderamente promuevan el aprendizaje y contribuyan a la formación integral de los estudiantes.
La complejidad de las relaciones en la educación es tal, que ignorarlo tiene consecuencias evidentes. En un aula de clases las mediaciones que se instauran son múltiples, son relaciones simbólicas que suceden necesariamente entre maestro-estudiante, entre estudiante-estudiante, entre maestro-estudiante y el saber que constituye el objeto de estudio. En el aula ocurren diversas interacciones mediatizadas por el profesor, los alumnos, los contenidos, los medios. Así, la relación entre el profesor y el alumnado está mediatizada por la asignatura, por los medios y por la afectividad.
Todos los medios que se utilizan en la educación, desde el tablero hasta los más sofisticados, deben ser cuidadosamente analizados por los docentes desde la óptica de la Mediación Pedagógica. Las Nuevas Tecnologías han impactado de tal manera la sociedad que es imposible prescindir de ellas.
Todos los que participan en el proceso de aprendizaje (autoridades y profesores) tiene un gran compromiso con los estudiantes y con la sociedad en general y por ende una tarea muy seria, que es la de acompañar a sus estudiantes en un verdadero proceso de formación integral, que incluye el desarrollo de las capacidades de pensamiento, de comunicación, de toma de decisiones, para que los jóvenes puedan hablar y escribir con soltura y seguridad. Tiene también el compromiso de desarrollar las competencias de observar, proponer, crear, experimentar, buscar y seleccionar la información.
Es necesario entonces, entender que los docentes somos esencialmente comunicadores, además de problematizadores y transmisores de un saber científico y socialmente establecido, y que, con base en la apropiación conceptual que el docente tenga de ese saber, es posible la forma de presentación del mismo en el aula de clase.
Al entender las nuevas tecnologías como mediadoras, se hace necesario enfatizar que éstas no van a eliminar los problemas conceptuales que deben ser resueltos por el docente y el estudiante. Los nuevos medios son inútiles si no se inserta en ellos nuevas ideas.
Se necesita que el docente se comprometa a cambiar la manera de mediar el conocimiento y, por supuesto, cambie el modo de entregarlo a los estudiantes. Lo cual conduce a la reelaboración de los fines de la educación y a multiplicar los destinatarios de la misma. En este sentido se hace necesario reflexionar sobre la función social del saber que se obtiene y se desarrolla a través de la Mediación Pedagógica, en donde necesariamente entran en escena el maestro, el estudiante, el conocimiento, las nuevas tecnologías de comunicación e información y la cultura en un entorno específico.

sábado, 5 de junio de 2010

Medición del Aprendizaje

“Medición del Aprendizaje”
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base a unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Por supuesto que el aprendizaje no debe ser valorado con base en una simples preguntas sobre los contenidos de la asignatura y/o submódulo. Pensar sobre la evaluación, inmersa y regida por los imperativos administrativos de la institución, constituye una tarea difícil, ya muchas de las acciones “evaluadoras” no implican una reflexión sobre el proceso mismo de aprendizaje, ni sobre la importancia y significación que tiene la evaluación entendida como un proceso paralelo al aprendizaje, sino como un mero instrumento de “verificación” de lo que se supone aprendido o un medio para adjudicar notas o calificaciones.
La evaluación es un elemento fundamental del proceso enseñanza – aprendizaje y debiera contribuir al mejoramiento o elevación de la calidad de la práctica docente y consecuentemente del aprendizaje de los alumnos; o mejor aún orientarse a los procesos de enseñanza.
Ahora pues, considero que la RIEMS exige un cambio de esquemas respecto al proceso de evaluación de los aprendizajes (no centrada en los contenidos, que sea formativa, que valore los procesos de desarrollo de las competencias o habilidades en los alumnos, etc.). El cambio de paradigma incluye:
Eliminar la preocupación por la obtención de calificaciones.
Ubicar la función de la calificación y acreditación (promoción) como parte del proceso de evaluación, no como meta de ella.
Crear instrumentos (los profesores) que incentiven el desarrollo de las capacidades de los alumnos.
Eliminar peso al examen como instrumento legitimador de proceso y resultado del aprendizaje.
Evitar respuestas textuales en los exámenes que favorecen la dogmatización del conocimiento.
Evitar una concepción de aprendizaje como repetición de información; de enseñanza como transmisión de conocimientos; y de evaluación como medición.

Para los docentes la evaluación (vista de esta manera) constituye una labor difícil y compleja porque requiere, entre otras cosas, revisar críticamente nuestra labor docente y confrontar nuestros estereotipos tanto de evaluación, como de nuestra forma de enseñar. Lo anterior nos puede llevar a experimentar descontrol o inseguridad, y resolver estos dilemas será un reto interesante a enfrentar. Nuestro éxito sería entonces concebir la evaluación como un proceso constructivo de aprendizaje.

Concepciones del aprendizaje

“Concepciones del Aprendizaje”
¿Qué concepciones de aprendizaje me perecen congruentes con el enfoque por competencias?
Las concepciones de: Aprendizaje significativo (Ausubel y Novak) y el Socio – constructivismo (Vigotski).

¿Por qué?
Las circunstancias del mundo actual requieren que los jóvenes sean personas reflexivas, capaces de desarrollar opiniones personales, interactuar en contextos plurales, asumir un papel propositivo como miembros de la sociedad, discernir aquello que sea relevante a los objetivos que busquen en el cada vez más amplio universo de información a su disposición y a estar en posibilidades de actualizarse de manera continua. Hoy en día las trayectorias de vida de los jóvenes son complejas y variadas, por lo que es necesario que la educación esté orientada al desarrollo de competencias que les permitan desempeñarse de manera satisfactoria en ámbitos diversos.

El enfoque de competencias considera que los conocimientos por sí mismos no son lo más importante sino el uso que se hace de ellos en situaciones específicas de la vida personal, social y profesional. Un planteamiento de esta naturaleza es sumamente proclive a desarrollarse en el marco de una perspectiva constructivista de la enseñanza, que elimina de las prácticas educativas la memorización no significativa, favorece el aprendizaje significativo basado en la resolución de problemas , que parte de si identificación y la aplicación de las herramientas necesarias para su resolución. Además confiere un papel sumamente autónomo y se nutre fuertemente del trabajo colaborativo.
En el aprendizaje significativo los estudiantes se esfuerzan en conectar el nuevo conocimiento con el conocimiento que ya poseían y con lo que sucede en su entrono actual de aprendizaje, como mencioné, éste tiene lugar en un ambiente de colaboración. Lo anterior permite que el alumno se beneficie de las ideas surgidas a raíz del diálogo con sus compañeros y de las positivas consecuencias afectivas que se obtiene a través del éxito que supone dominar el nuevo conocimiento. Desde esta perspectiva el aprendizaje es un proceso de contraste, de modificación de esquemas de conocimiento, de equilibrio, de conflicto y de nuevo equilibrio otra vez.
El aprendizaje significativo es un proceso gratificante, no arbitrario, adecuadamente estructurado y racional, que aprovecha la riqueza de la diversidad de nuestros jóvenes y sus diferencias.
En lo que respecta al socio – constructivismo, la naturaleza del acto de aprender es fundamentalmente social y cultural y depende de la capacidad de relación entre el aprendizaje y la vida. Este enfoque plantea un aprendizaje en situación, donde la participación de la persona en el proyecto de aprendizaje colectivo potenciará su capacidad para resolver problemas de conocimiento situados históricamente y lo instalará en un proceso de construcción social del conocimiento.
Esta interconexión de lo cultural con aspectos de la necesidad, la utilidad o su valor estratégico, exige también en el aula significar lo cotidiano, analizarlo, tomándolo como referente para desarrollar procesos inductivos, deductivos o incorporando los recursos de debate, análisis o las referencias a experiencias personales o colectivas próximas a nuestros estudiantes.