jueves, 6 de mayo de 2010

Entre la docencia y mi profesión


En cumplimiento de la actividad en que se nos solicita elaborar un relato sobre la confrontación que vivimos entre la carrera que estudiamos y nuestra incorporación como maestros del Nivel Medio Superior, me permito enviarles mi reflexión.
Como ya les he comentado en otros foros soy Médico Cirujano egresada de la UNAM, cuando recién había terminado la Licenciatura, decidí que era el momento de buscar trabajo para contribuir a la economía familiar, con ese objetivo acudí al Conjunto Pino Suarez en donde se ubicaban las oficinas de DGETI y solicité una entrevista con su Director General Ing. Sánchez Cuellar, me le presenté y le dije que acababa de terminar mi carrera, que no tenía quién me recomendara y que necesitaba trabajar. Recuerdo que me miró y se rió (seguramente de mí), me contestó que aunque esa no era la vía para solicitar trabajo, por mí audacia e ingenuidad me lo iba a dar, y no solo eso, también me dijo que me enviaría a una escuela cuyas carreras estuvieran relacionadas a mí perfil profesional, me dio una tarjeta para que me afiliaran y al día siguiente, sin más preámbulos, me comisionaron al Cetis 57.es así como inicié mi labor docente.

Debo confesar que nunca me costó trabajo pararme frente a un grupo de alumnos, probablemente porque los temas a tratar en los programas de estudios siempre han estado relacionados con mi área profesional, el caso es que han pasado casi 26 años y siento que el ser maestra e impartir clases es algo innato en mi. Percibo el quehacer docente como un complemento de mi función de Médico, ya que generalmente, cuando un paciente acude a recibir consulta, en ella va implícita una actividad de educación para la salud.

En todos estos años, nunca he tenido sentimientos de confrontación entre mi profesión de médico y mi labor de maestra, seguramente porqué las dos las ejerzo por igual, e incluso, algunas veces por la cercanía en que se encuentran ambos trabajos (10 minutos de trayecto aproximadamente) los llego a combinar, ya sea porqué como saben que imparto clases en el Cetis 10, el Centro de Salud en donde trabajo por las mañanas, me pide que los apoye en la realización de alguna ponencia o en alguna jornada de salud que contemple actividades en poblaciones adolescentes, ( se han coordinado participaciones de mis alumnas de Puricultura en las campañas universales de vacunación). También la escuela en ocasiones envía algún estudiante al Centro de Salud para realizar su Servicio Social o para recibir orientación sobre algún tema en específico.

Pienso y siento que el ser profesor es un motivo de orgullo, y creo que un Docente a Nivel de Educación Media Superior tiene un gran compromiso, debido a que en sus manos se encuentran jóvenes deseosos (algunos más y algunos menos) de aprender los conocimientos necesarios para enfrentar al mundo que los espera y debemos estar conscientes de esta responsabilidad, para actuar de una manera honesta y profesional.

A lo largo de estos años he tenido momentos de satisfacción e insatisfacción, los primeros relacionados generalmente con ex-alumnos a quienes me encuentro tras el paso de los años, en algún curso o simposio y se acercan a saludarme efusivamente haciendo remembranza de su paso como estudiante en mí clase, y diciéndome que sigo “igualita” a cuando nos conocimos ( expresiones que agradezco, pero no me las creo, ya que sí ellos ya son unos adultos con toda la barba, considero que aunque sea un “poquititito” habré cambiado, por no decir envejecido), otros ex alumnos me comentan de sus actividades laborales y algunos más se han animado a decirme expresiones tales como: ¡qué razón tenía maestra en que debíamos estudiar tal o cual cosa! ¡Como nos hace falta ahora en el trabajo el conocimiento sobre tal tema! etc.

Acerca de los momentos de insatisfacción que he tenido durante mi ejercicio docente, seguramente habrán sido algunos, pero no los recuerdo, tengo como “regla de vida” olvidar las cosas que me molestan.

Confiando en no haberlos aburrido mucho y en espera de sus comentarios les envío un abrazo.

Adriana


Mi aventura de ser maestro

En cumplimiento de la actividad marcada en el tema “La aventura de ser maestro” en donde se nos solicita analizar con una nueva mirada nuestra práctica docente, posterior a la lectura del texto "La aventura de ser maestro" de José Manuel Esteve, me permito enviarles mis comentarios:
En primer lugar debo de reconocer que la lectura me pareció interesante y amena, pero sobre todo estimula la reflexión sobre algunos aspectos de nuestra práctica docente que pienso hemos dejado a un lado y que espero retomarlos en mi quehacer docente.
Ø Uno de éstos aspectos es la pérdida del “valor humano del conocimiento” por parte del profesor, muchas veces, probablemente por la carga laborar, solo vemos nombres y números, no vemos al individuo, no nos damos un tiempo para conocer la problemática de nuestros alumnos, lo que nos es importante es cumplir al 100% nuestro programa escolar.
Ø Otro de los párrafos que aborda el texto y que me parece importante de remarcar, es lo relacionado con la dirección en la que “fluye” el conocimiento, la mayoría de las veces los maestros pensamos que se dirige de nosotros hacia los alumnos, pero se nos olvida, que también es de “allá para acá”, es decir que nosotros también aprendemos de ellos y debemos de valorar ese aprendizaje.
Ø De las partes del texto que me parece son de vital importancia señalar es la imperiosa necesidad que tenemos los profesores de recibir “técnicas específicas de motivación” para ponerlas en práctica tanto en el aula como para nuestra vida diaria, la cual, muchas veces no es todo lo estimulante que quisiéramos.
Ø Uno de los párrafos que más me gusto fue en el que dice que los maestros son seres de carne y hueso, con todas las limitaciones que esto conlleva y que no existe un “profesor ideal” y quién pretenda serlo, solo conseguirá afrontar sentimientos de ansiedad.
Ø Establece la necesidad de perfilar la identidad profesional del docente, para que comprendamos que la esencia de nuestro trabajo es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos.
Ø Los maestros debemos ser comunicadores, intermediarios entre la ciencia y los alumnos y para hacerlo necesitamos dominar las técnicas básicas de comunicación.
Ø El razonamiento y el diálogo deben ser las mejores armas del maestro para mantener la disciplina dentro del aula.

Finalmente y con relación a “El orgullo de ser profesor” la frase que más me gustó fue: el desafío del saber y la pasión por comunicarlo”

Los saberes de mis estudiantes

Los saberes de mis estudiantes:

Con el objetivo de investigar ¿qué cosas hacen nuestros estudiantes en Internet? Realicé una encuesta a 50 alumnos que forman parte del Grupo: 2do. P, con los que trabajo el Submódulo: Detectar las anormalidades de los Aparatos y Sistemas del Cuerpo Humano del Componente de Formación Profesional de la Carrera: Técnico Puericultista y los resultados fueron los siguientes:

1) Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet.

El 100% de mis alumnos emplean el Internet como reservorio y como espacio social limitado: para bajar información que les solicitan los Profesores en la escuela, también para bajar música, bajar y subir fotos, ver películas, ver y escuchar videos (algunos alumnos manifestaron bajar material pornográfico e incluso videos de torturas y escenas de guerra). También lo utilizan como espacio de comunicación social a través del correo electrónico y Chat para buscar amigos, novios y/o novias.

Solo el 4% (dos alumnos) venden y/o compran cosas a través del Internet: teléfonos celulares, boletos para eventos, bicicletas, playeras, etcétera.

El 100% desconocía lo que es una página Web Quest , un blog y que pueden emplear el Internet para crear, producir, colaborar en un proyecto u obtener asistencia técnica y/o profesional.

Antes del diseño de la estrategia para favorecer los procesos académicos en el aula (con lo que los alumnos saben), consideramos importante realizar una discusión sobre: si era importante o no el uso del Internet en la escuela; del ejercicio se obtuvo lo siguiente:

El aspecto básico del proceso de aprendizaje es la comunicación.
El Internet es un medio de comunicación que rompe barreras de distancia y de tiempo.
Consideramos que el empleo de Internet debe ubicarse en el diseño de las actividades de aprendizaje (planeación académica), como parte de un proceso en el que se van aprendiendo las diferentes aplicaciones, tomando en cuenta las características de los alumnos, el medio en el que se desenvuelven y el/los objetivo(s) de aprendizaje que se persiguen.

2) ¿Qué podemos hacer para aprovechar estos saberes en el aula?

A través de una lluvia de ideas surgieron las siguientes propuestas:

1. A través del Internet, se puede plantear un problema (acorde al (los) objetivo(s) de una secuencia didáctica) y trabajar de manera colaborativa (todo en Internet) para resolverlo.
2. Se formarían equipos de trabajo, cada uno de los cuales se encargaría de resolver una o varias subtareas (que en conjunto nos lleven a la resolución del problema u objetivo(s) de aprendizaje).
3. Se delimitan los roles.
4. Cada grupo de expertos (equipo) lleva a cabo la búsqueda de información a través de diferentes “buscadores”. (Aquí se pueden emplear “Andamios”, “Líneas de tiempo, etcétera).
5. Se pueden abrir “Foros de discusión” a nivel de equipo para que intercambien información, compartan documentos (textos, gráficos, ilustraciones, fotografías, animaciones, audio, videos) y establezcan conclusiones respecto a su subtarea.
6. Posteriormente abriría un “Foro Grupal” con el objeto de intercambiar información y establecer conclusiones respecto al problema planteado.

3) ¿Quién va a enseñar a quién y qué le enseñará?

Durante este proceso de aprendizaje, aunque el Profesor es el facilitador o mediador, en realidad todos somos aprendices; y vamos a aprender (a través del empleo del Internet) del mundo real, tratando de resolver problemas que se presentan de manera cotidiana en nuestro medio.

4) ¿Dónde lo harán?

En la sala de cómputo, en su casa o en un café Internet, de acuerdo con las posibilidades de cada alumno en cuanto a tiempo y recursos técnicos.